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BAILE SONORO

Actualizado: 22 may 2021


«La danza es la metáfora favorita del mundo».

– Kristy Nilsson

Una vez fui a un retiro, organizado por Oasis Latino LGBT Wellness Center, llamado «Construyendo Tu Yo Ideal». Un evento que realmente me ayudó a descubrir más sobre mí y volver a elegir de nuevo. Pero esta vez conmigo en mente. En esa pasantía conocí bellas personas y una de ellas fue Walter Battistini, quien con su enigmática y contagiosa sonrisa, a mí y a los otros participantes nos llenó de gran alegría. Algo que me llamó la atención de Walter fue que al hablar con él te hace sentir que eres importante y eso es muy difícil de encontrar. Fue como si lo conociera de toda la vida. Es muy raro cuando se coincide en un tiempo y espacio con alguien así. Después de ese retiro nos volvimos grandes amigos. Siempre atentos a lo que cada uno está haciendo. Walter ha sido y sigue siendo una persona que me inspira a luchar por mis sueños.

¿Quién es Walter Battistini?

¿Por qué su historia me cautiva?

¿Cuáles lecciones podemos aprender de él?

Él es de Mendoza, Argentina. Desde muy pequeño tuvo el deseo de aprender a bailar y se ha manifestado en eventos festivos. Un día el joven Walter compartió con sus padres el deseo de tomar clases de baile. Ellos lo apoyaron y lo apuntaron en una escuela de danza en el 1998. Durante los dos siguientes años exploró diversos estilos de baile, mientras la narradora llamada «Música», con un sonido sonoro describió cada momento en donde Walter compartió junto a sus compañeros los mismos sueños, valores y amor al arte. Logrando entre ellos un espíritu lleno de optimismo, humildad, solidaridad, y más importante, de unidad. Aquella unidad de equipo que en conjunto hace que la coreografía salga exquisita para los ojos de sus espectadores.

En el año 2000, Walter se lanza en una audición para el prestigioso Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, en la ciudad de Buenos Aires. Donde después de lograr ser aceptado decide mudarse. Dentro de la escuela tomaba clases de Técnica Clásica, técnica de Partenaire, Preparación Física, Historia del Arte y Francés.

Walter era el único chico entre una clase llena de chichas. Él lo veía interesante, no se sentía excluido, más bien aceptado, vio una oportunidad para abrir un nuevo camino a otros chicos que desearían lo mismo. Mientras tomaba las clases, él sin darse cuenta en cada paso que tomaba junto a la música simbolizaba un sentimiento tan puro que reflejaba su alma. Él se enamoró completamente del ballet.



«Cuando el ballet toma a la mar, hasta la puesta de sol viene

a tomar un vistazo».


Anthony T. Hincks


Ese amor por la danza, lo motiva a ser un artista versátil, aprende a hacer un nuevo estilo llamado Comedy Ballet (ballet con humor). En donde los bailarines profesionales tienen que tomar clases de ballet en puntas y lograr un virtuosismo técnico. Parte de la comedia se travisten como bailarinas con tutús, pestañas postizas, pelucas y maquillaje. En febrero del 2012, Walter presentó este estilo en su ciudad natal Mendoza. Cuando se introduce algo nuevo dentro de una comunidad siempre se sugiere algún tipo de rechazo. Unos días después de la función, él recibió un mensaje por Facebook, en donde decía «es una vergüenza lo que hiciste, te estabas burlando de lo que es el ballet tradicional».

De acuerdo con Walter cada vez que él tiene la oportunidad de subirse al escenario lo hace con respeto y una gran devoción. Él siente que el ballet le da esa libertad de olvidarse de todo: su pasado, futuro y solo vive ese momento y espacio al máximo. En ese trance transmite lentamente con elegancia al compás de la música sus más profundos sentimientos, por tanto no es una burla, sino un total respeto, valga la redundancia. Comentarios negativos estarán en abundancia en todos los senderos. Esto no lo detuvo, más bien lo impulsó hacer más y soñar en grande.

Ballet Eloelle/ Gran Diva Director: Víctor Trevino

En dos paredes de su habitación tenía veinte imágenes de la ciudad Nueva York, que las había adquirido en su primer viaje en el 2010, donde duró seis meses y quedó encantado con el lugar. Al ser la primera y última cosa del día que la ventana de su alma (ojo) veía, se dejaba llevar por el viaje de su imaginación a escribir con anhelo una bella historia de cómo sería su vida viviendo en esa ciudad, se decía así mismo «Ay… yo quiero vivir en esa ciudad». Lo decía con tanta intensidad que él sentía tocándola con sus manos, podía oler el aroma de las calles mientras caminaba viendo los grandes edificios que reflejaban la luz del sol y la luna. Mientras que el canto de taxis amarillos y trenes subterráneos lo acompañaban con alegría. Se sentía tan real, aunque no lo era, solo eran sueños. Esos viajes fueron el perfecto reflejo de una frase escrita en su pared que cortésmente le decía Be free (sé libre). Libre con el pensamiento, libre con sus pasos y libre con su alma. Esto lo motiva a viajar tres veces en diferentes años, hasta que…

Walter sabía qué para conseguir su objetivo tendría que dejar a su gente y la tierra que tiernamente lo vio nacer y crecer. El 9 de marzo del 2016, con valijas llenas de sueños deja a su Patria y llega a la ciudad de Nueva York, en Estados Unidos. Ya las fotos de esa enigmática ciudad llena de rascacielos, no estaban vacías, más bien, ahora él estaba dentro de ellas como protagonista.


Poco tiempo después consiguió trabajo y continuó sus estudios de ballet con maestros de fama internacional en Step On Broadway, Broadway Dance Center y Ballet Art City Center. Durante todo ese tiempo tuvo el soporte de Jonathan Méndez, un amigo y compañero en la compañía de ballet. Para Walter él le ha ayudado a ver la belleza de quien es ahora y quien puede llegar a convertirse, ha sido la sombrilla que lo cubre en los momentos de lluvia. Esto me lleva a recordar la frase de Juan Salvador Gaviota, que dice «volar solo, no es volar». Nadie llega al éxito solo, todos nos necesitamos unos a otros.


Gracias a la disciplina y dedicación de Walter, le ayudaron a formar parte de la compañía de Comedy Ballet, llamada: Ballet Eloelle-GranDiva. De acuerdo con Walter, no hay más de treinta y cinco bailarines profesionales que se dediquen a este estilo de ballet, donde protagonizan roles masculinos y femeninos. Lo mismo implica bailar con zapatillas de puntas y aunque en el ballet tradicional solamente las mujeres bailan con zapatillas. Su pasión ha permitido que viaje a diferentes países, entre ellos se encuentran: Chile, Brasil, México, Estados Unidos, Sudáfrica, China, Malasia, Australia, Nueva Zelanda y Japón. Ha hecho bailes en calles, parques y en programas de televisión, entre ellas, Trasnoche 26, en Argentina; Expresso Show, en Cape Town, Sudáfrica; entre otros.


En la actualidad Walter da clases de ballet compartiendo su historia y conocimientos con sus estudiantes. Él ha sido alguien que ha demostrado que el arte en sí, es la fuente que alimenta el mundo. El arte nos une y nos conduce a soñar en aguas nuevas, por una vida mejor y llena de posibilidades. En cada paso, él con un respeto admirable sigue coloreando su vida e inspirando a otros a que sí se puede vivir la pasión. Su historia causó un rugido en mi corazón que dio nacimiento al deseo de escribirla y compartirla hoy contigo.

«Nunca dejes de soñar, los sueños se hacen realidad».

—Walter Battistini



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